28 February, 2006

La forja

La forja es todo un arte y con seguridad puedo decir que es también toda una ciencia, pero el éxito depende de la materia prima. No lo digo yo sino que lo dice la historia: el acero español y el toledano en particular han sido y son los mejores del mundo.
En Bermejo dicen que es porque las arenas del Tajo son ricas en un mineral llamado wolframio y porque las aguas salinas del río son muy buenas conductoras a la hora de templar. De esos nutrientes carecen, por ejemplo, en Wilkinson, (Reino Unido), que es una empresa que se postula como su gran rival en el marco internacional.
La forja es una tarea totalmente artesanal. La cuchilla ha de pasar por diferentes etapas, todas artesanales. Llega al taller en planchas de acero de alta calidad y con un 0,6% de carbono, procedente de los altos hornos del País Vasco. Se corta con el tamaño aproximado y se calienta en un horno de carbón a unos 600 grados de temperatura. Según va cogiendo el calor adecuado se forja en el yunque a golpe de martillo para moldearlo y despojarlo de poros e impurezas. El maestro espadero sabe en qué punto está la pieza por el color cambiante del acero abrasado: la terminología es muy propia, del “rojo tizón” al “púrpura del rey”, al “rojo sangre” o el “rojo atardecer”. En el proceso de templado, el acero es retirado del horno, y cuando refleja el tono del “sol del desierto” (lo que equivale a 1.000 grados en el termómetro), se introduce en un baño de agua o de aceite de oliva puro para fortalecer y endurecer la hoja. Los artesanos medievales templaban sus hojas hundiéndolas en la orina de macho cabrío alimentado con helechos durante siete días. La explicación es sencilla: la orina caprina es rica en urea y ejerce de estupendo conductor para conferir al acero una gran robustez. Para otorgar flexibilidad y elasticidad tras el templado, se usa la técnica llamada “revenido”. Consiste en un secreto ancestral en el que la hoja vuelve a ser calentada y sólo estará lista cuando cambie de color al contacto con un asta de toro. El cuerno emite un olor característico que sólo el maestro espadero sabe identificar y que marca la retirada final de la forja. La pieza reposa 24 horas en frío, y luego se pule y acicala. Una máquina de ultrasonidos limpia las motas e impurezas antes de que se introduzca en otro baño con una solución de oro, níquel y plata, que son las tres opciones de modelos a comprar. Finalmente se encajan la empuñaduras, vainas y demás utillaje que se fabrican en una empresa satélite en Madrid, de la que voy a hablar en otro post ya que tiene mucho que ver conmigo y con una historia de dolor de cabeza pero con un final felíz.
El embalaje es lo último que se hace y marca el punto y final del proceso.
Cuando decidí tocar éste tema de las espadas, pensé tratarlo en general pero luego cambié de opinión y decidí contarlo desde mi experiencia con Bermejo. Es que para aquellos que conocen de armas decir Bermejo es sinónimo de decir "lo mejor y lo más grande". Pero quiero aclarar que no es la única. El acero toledano no está pasando por su mejor momento. Imitaciones de muy baja calidad invaden el mercado y se hacen muy accesibles a través de internet. En España, la empresa Gladius se mantiene, pero Zamorano, un taller que hacía los mejores floretes de esgrima, hincó la rodilla ante la competencia italiana.
Si quieren hecharle un vistazo al catálogo de Bermejo pueden ir a su página haciendo clic en: Espadas Bermejo

6 comments:

amelche said...

¿Cómo sabes tanto?

Anavi said...

Porque hay un guía que te lleva y te explica y porque cuando decidí que quería comprar espadas me puse a leer.
Como ya les dije es algo que me super interesa. Hay muchísimos ejemplos de mujeres que empuñaron armas en la historia, para luchar, para atacar o bien para defenderse.
Peleaban junto a sus hombres y formaban parte de las caravanas que iban a la guerra. Ves? ese es otro lindo tema: las mujeres en las guerras de la epoca antigua, las que iban con el ejercito de Atila, de Alejandro Magno y de muchos otros. Jolín, que lindo que es esto de la historia no?
Ahora me voy volando a tu blog a visitarte!

amelche said...

Eso me recuerda a un libro que me compré en Irlanda y te recomiendo: Wild Irish Women, de Marian Broderick, editorial O'Brien. Habla de mujeres irlandesas que fueron "guerreras", piratas, cortesanas, revolucionarias nacionalistas, etc.

Mamá said...

Anaví, me encantaría poder leer el libro que te recomienda Amelche... Cómo lo podré conseguir ?

Anavi said...

Te lo llevo yo, pero me temo que lo tendré que buscar en castellano primero. Después te cuento.
La verdad es que el tema suena a interesantísimo.
Un beso grande

Anonymous said...

Soy un aficionado a la Espaderia Toledana y de hecho trabajo con ella. Decir Bermejo es cierto es sinonimo de calidad e historia, pero he de hacer un apunte tambien la empresa Marto que fabrica en Olias del Rey (Toledo) a unos 4 km de este, son los mejores. Estas dos empresas sustentan el acero toledano en detrimento de arts gladius (fabrica en Bulgaria), aceros toledanos ( en China) y un largo etc. De verdad que son las dos las mejores, he podido visitar las exposiciones de las empresas y procesos de fabricacion y es un verdadero sueño. Saludos