27 February, 2006

El mejor del mundo!

Gracias a unos comentarios en otro post que hablaba a cerca de los Templarios, surgió el tema de que me gustan mucho las armas antiguas. La verdad es que sí...no se si es común en una mujer pero no sólo me gusta conocer su historia sino que me encanta verlas, tocarlas y sobre todo...tenerlas.
Se puede leer mucho a cerca de éste tema. En mi caso, lo que sucedió fue que primero lo leí y luego cuando tuve la oportunidad, tomé contacto con ellas.
Fué en Toledo y más precisamente en un taller: "Bermejo", fué como entrar en el túnel del tiempo. Puedo llegar a decir sin exagerar que es el esplendor del acero toledano en su máxima expresión. El mejor del mundo!
El taller se escondía tras el umbral de la Puerta de la Bisagra, al lado de la Iglesia de Santiago del Arrabal. Ahí estuvo desde 1910, cuando Vicente Martín Bermejo, un toledano nacido en 1885, fundó en la calle de las Airosas un taller de grabados y espadería, gracias a un dinero que le prestó su suegra Margarita. Esta buena señora, a quien estaré eternamente agradecida, pese a la mala fama que rodea a las madres de las esposas, vendió unas tierras para que su yerno pudiera tirar p’alante con el negocio. Vicente había forjado su vocación en la Fábrica Nacional de Armas Blancas de Toledo y la fama de ser buen artesano se esparció rápidamente. Tuvo que lidiar con una competencia feroz y con el peso de la tradición. Pero se le ocurrió una gran idea: recurrió a la venta ambulante nada menos que en los aledaños de la concurrida Escuela de Infantería. Digamos que tenía claro lo que era el marketing! También hizo rifas para asegurarse bullicio y publicidad. Pero el comienzo de su verdadera fama lo marcó el hecho de que el Ejército español comenzó a realizar pedidos de sables.
Los martillazos incesantes en los yunkes componían una música tan celestial como la de la caja registradora de Don Vicente quien para ese entonces ya tenía trabajando con él a su hijo.
Por esas cosas del destino, en 1959 llegó a Toledo un judío de Boston llamado Sharon Fugger.
Había escapado de la persecución nazi huyendo de Polonia y recaló en Rusia y Suecia hasta encontrar tranquilidad en Estados Unidos. Trabajaba como proveedor de material para el ejército estadounidense y buscaba en Toledo sables que adornaran los trajes de gala. Había oído hablar del maestro Vicente, a quien le hizo un primer pedido de 12 piezas. Aumentó a 50 el año siguiente, el siguiente a 100…y así hoy Bermejo surte de sables y espadas a 62 ejércitos de todo el mundo, entre los que destacan los de la US Navy, US Army y los Marines, así como la Guardia Suiza del Vaticano, Ejércitos de Argentina, México, Zambia, Brasil, Australia, Malasia, Marruecos, Filipinas, etc. Además, tiene bien ganada, por calidad, la exclusividad para fabricar los sables del ejército español. Hoy la fábrica factura entre 2,2 y 3 millones de euros al año sólo con sables y espadas.
Bermejo fabrica unos 12.000 sables al año, lo que da una cuenta de 1.000 al mes o unos 40-50 diarios. Desde que llega la materia prima procedente del País Vasco hasta que se transforma en un arma reluciente (incluida la vaina), pasan ocho días. En la minuciosa fabricación de cada pieza intervienen casi las 40 personas que componen la plantilla de la fábrica. (Ya voy a explicar en otro post cómo es el procedimiento de fabricación)
Aparte de espadas y sables, el taller fabrica dagas, estoques de toreros, gumias, armaduras, marroquinería y hasta reproducciones de la Tizona y la Colada del Campeador o las espadas del Gran Capitán y las del Siglo de Oro, ésas con cazoleta que parecen aguardar la diestra muñeca del Capitán Alatriste que a mí tanto me gusta.
En agosto del año pasado, la fábrica se trasladó al cercano polígono de Benquerencia por cuestiones operativas. El lugar quedó pequeño e incomodo para el trabajo. El antiguo taller estaba lleno de recovecos, pasillos, escaleras angostas y tenía un patio central con un pozo.
También por cuestiones del destino, en la actualidad, las propietarias de la fábrica son las 3 nietas de Don Vicente y con mucha razón se puede decir que son mujeres de armas llevar!!
Para aquel que pueda visitar Toledo y el taller Bermejo, se lo recomiendo y más aún si le gustan las armas. De todos modos, espero que con éste post y con los que vengan, les pueda hacer interesar un poquito en este tema tan apasionante para mí.

6 comments:

Javier said...

A mí también me gustan las armas con hoja de acero. Tengo previsto pasarme por Toledo allá por el mes de junio, y no cabe duda de que llevaré a visitar la fábrica de Bermejo a mis acompañantes americanos.

amelche said...

Me ha parecido muy interesante tu post. Eres una mujer sorprendente.

mamá said...

Concuerdo en todo lo que al respecto dice amelche...

Luciano said...

Me dieron ganas.
Una vez encontre una espada en un depto adonde vivi una temporara, y andaba con la espada por todos lados. Si escuchaba un ruido, ahi iba con la espada. Que salame.
En fin, son objetos hermosos.

amelche said...

Madre no hay más que una, como se suele decir. Y parece que tu madre y yo estamos de acuerdo, por algo será. :-D

Anavi said...

Kelkian: qué lindo que vas a Toledo! Si vas a Bermejo seguro que te guiará un señor que se llama José Luis de la Cruz, desde hace más de 25 años que realiza el recorrido las excursiones por el taller y sabe de todo. Además te contesta con mucha paciencia todo lo que le preguntás...espero que publiques fotos en tu blog así las vemos!
Me encanta que les haya gustado el post y muchas gracias por los cumplidos!!