18 January, 2006

El Arca de Noé

Mi má siempre me enseñó que hay que desconfiar de aquel que no quiera a los animales...
Hemos tenido la suerte de compartir nuestras vidas con muchos animales. Muchos de mis recuerdos estan relacionados de alguna forma con alguna mascota.
Mi Tía Chichí quería mucho a los animales también. En la casa de la calle Lavalle tenía un montón de Loritas Australianas sueltas...sin ningún tipo de jaula y todas ellas anidaban en un gomero del patio y se paseaban entre los gatos. Tuvimos a "Boby", un collie que le enseño a caminar a mi hermano ya que este iba gateando y se agarraba del pelo y una vez parado el perro caminaba despacito. Cuando le decias: Déme la mano Boby, te levantaba la patita. Nunca lo tuteamos. Después mami trajo a "Kung Fu" un perro peludito que vivió muchos años (al igual que Boby). Cuando vivíamos en el departamento la má trajo una ovejita que cuando balaba poníamos la radio para que los vecinos no la escucharan y le dábamos leche en una botella de coca cola con una tetina. Mami había tenido un zorrinito y el gato de casa era uno blanco grandote que le puse Tomás. Nos habían regalado una tortuga que siempre se quiso escapar asi que la má le puso una cadenita...pero se fué igual. Por esa época llegó a vivir con nosotros una Pointer que había sido atropellada y que después de que la juntaron con cucharita y enyesaron integra mami la adoptó. La llamaron "Tomasa" en honor a Tomás Willer, el veterinario que la salvó. Me acuerdo que corría por el pasillo de casa haciendo pum pum pum ya que ambas patas delanteras estaban todavía enyesadas con clavos en los huesos. Luego nació la "Dinastía Gatuna". Como soy fanatica de reyes y reinas, comence a bautizar a los gatos y gatas que teníamos con nombres reales. De todos ellos..la única e inigualable: Catalina, con un alma privilegiada y con una muerte injusta. Un buen día apareció en el fondo del patio la "Gata Madre" escapando de la comadreja que le había comido unos gatitos y allí fué mi hermanita, al rescate. Fué asi como llegó a nuestras vidas otro personaje inigualable: "La Noel". Posesiva, celosa, limpia hasta la exageración, fina, con mucha clase y creyendo que mi mamá era su propiedad privada. Mi hermanita, que ya desde chiquitita perfilaba a bichera como nosotros, trajo un día un pichoncito de gorrión al que le puso Pípi. Molían a mano granitos de mijo y lo mezclaban con agua y se lo daban abriendole el pico y así sobrevivió. Luego, pululaba por la casa suelto hasta que lo pisé sin querer con mis zuecos y le quebré la pata porque le gustaba pararse abajo de la mesa. Lo pusieron en una jaulita y la pata sanó. Después mi hermana tuvo un chancho con problemas de identidad. Su nombre era "Petri" y se creía perro. Lo llamabamos a comer y venía. Corrá y jugaba con los otros perros hasta que se hizo muy grande y lo llevaron al campo. En vez de fiesta de 15 años pedí un perro. Mami me compró un galgo afgano al que bautizamos Naglatún de Kabúl pero le decíamos Kabul. Por ese entonces tengo que reconocer que era muy joven y no tenía desarrollado el instinto maternal. No cuidé de él como debí.
A mi hermana le compraron una tortuga y le puso "Manuelita" (igual que el 90% de las tortugas argentinas) Muchísimos años después descubrimos que era "Manuelito" y ese nombre le quedó.
Mi hermano ya había incursionado con criar palomas mensajeras, conejos, peces tropicales y abejas. Todavía me acuerdo de los Escalares que teníamos...una belleza.
Un amigo de la facu me regaló para mi cumpleaños una tortuga bebé. Sólo medía 4 cms. El idiota por hacer un chiste la tiró por el balcón del 5* piso para ver si caía parada ya que de hacerlo: era ninja! En fin, que no era ninja y en la caída perdió un ojo. Le puse "Antonella por la novela de Andrea del Boca. Mamá encontró en la ruta a "La vainilla" una perrita que todavía está en casa. Resulta que un día traje a casa unos gatitos que encontré en la calle y se fueron directo a la perra y ella los lavó, los acostó con ella, y les dío de mamar. Ver eso fue increíble pero asi fue. De los gatitos sólo se quedó en casa uno al que llamé "Cerdito" ya que comía como chancho. Después de años todavía la perra dejaba comer primero al gato y después ella. El gato iba a buscarla y ella lo lavaba. Después Vainilla tuvo al gran amor de mi mamá: "Bartolito". Cerdito se puso como loco de celoso ya que era un hermanito que le quitaba a su mamá. Bartolito se enfurecía y ladraba cuando hacíamos de cuenta que le pegabamos a mi mamá. La cuidaba y la quería mucho. Fué una trajedia cuando murió.
Mi hermano trajo unos perritos que encontró en una caja tirados en un campito y por no se qué rara enfermedad sólo quedó vivo uno. Hoy todavía esta en casa. Es más grande que yo y todo negro. Le puso de nombre "Malevo".
Volviendo de San Juan mi hermana encontró en la ruta una araña peluda enorme y la trajo a casa y le armó un terrario grande con una pecera de vidrio y la tenía al lado de la cama.
En el norte mi mamá encontró una lagartijita y le puso "Jorjito". En invierno cuando veíamos televisión se le metía en el bolsillo porque buscaba calorcito.
Yo había comprado un siamés en San Juan para regalárselo al que por ese entonces era mi novio, estudiante de veterinaria. Se llamó Julieta hasta que una vecina le hizo ver que era gato y no gata asi que le puso "Totito". Todavía me acuerdo de cuando le dábamos Asedan para dormirlo y esconderlo en la mochila para ir a San Juan. Después tuve a "Abril" una Caniche mini Toy blanca que hoy es la compañía de mi mamá. Cuando Totito desapareció después de muchos años, tuvimos a Queeny, otra siamesa que cuando nos dejamos con mi novio se la llevó a San Juan. Estoy segura que cuando mi mamá lea esto verá que me he olvidado de algún bicho.
Tuve una infancia super felíz con animales. Todos ellos forman parte de mi vida. Mi casa sigue con animales, no tantos como antes. Mi hermano es médico veterinario y tiene una clínica en Río Cuarto. Mi niño mayor es pasión que tiene por los libros de animales y con 2 años y medio se sabe los nombres de casi todos los animales. Será que se nace con esa cierta inclinación "Bichera"?

4 comments:

Mamá said...

Mamina adorada, quisiera poder hacer un comentario en todos y cada uno de los artículos que publicas, pero me es imposible. Demás está decirte cómo y cuánto me gusta leerlos... Sos muy especial, siempre lo fuiste. Te amo mucho

Anavi said...

Má...no me dijiste si me olvidé de alguna mascota!
Por lo de los comentarios no importa ya que bastante charlamos cuando pasamos las horas al teléfono. Yo también te amo con toda el alma mamita y lo sabés!!

Cami y mamá said...

Bueno, haciendo memoria con Camila, vemos que olvidaste a la "Morronga" que era la gata gris que crió a Catalina cuando la encontramos...
A "Brasita", la conejita blanca.
A "Goomy", el hamster regalón que se puso canoso de viejito, y que vivió 4 años en vez de 2 que es lo usual.
Dice que has olvidado consignar que su araña era una tarántula, y se llamaba "Aquiles", y que después de un año decidimos dejarla libre, en las sierras.
Ah. y dice que se ha sumado "otra Catalina" alias "Meishi", una hermosa gatita de ojos celeste e hiperactiva que le acompaña en el Dpto. de Córdoba.
Te queremos mucho y nos gusta leerte.

amelche said...

¡Madre mía, tu casa era un zoológico! Yo he tenido algún bicho, pero no tantos. Que yo recuerde, en el chalet de Perleta, cuatro perros (en épocas distintas): Drac (dragón en catalán), Laika, Pinky y Pinto. En casa, periquitos: 3 míos, algún canario de mi hermana y, de muy pequeños algún otro canario. Dos o tres tortugas de esas pequeñas, peces (que morían siempre pronto, no sé por qué) y Tristán, el gato que tenemos ahora.