29 November, 2005

Adios al Dedo de Dios!

Una Tormenta tropical bautizada como Delta azoto ayer todas las islas del archipielago de Canarias y especialmente la Isla de Gran Canaria. Siete personas resultaron muertas. Un hombre que trataba de apuntalar el techo de su casa y 6 inmigrantes africanos ilegales que trataban de cruzar a la peninsula en una patera, 12 siguen desaparecidos y mas de 30 fueron rescatados en malas condiciones.
La tormenta tambien derribó anoche el "Dedo de Dios", unos de los monumentos naturales más emblemáticos de Gran canaria, en el Puerto de las Nieves, en Agaete al que yo tenia planeado visitar en el futuro ya que formaba parte de mi ya famosa lista de "Cosas para hacer". La pieza de roca que simulaba un dedo estaba totalmente en equilibrio, por lo que se cayo al inicio del fenomeno meteorologico. Una vez que remita el temporal, se valorarán los daños de la pieza del "Dedo de Dios" que ha caído al mar para ver en qué situación se encuentra y determinar si es posible su restauracion.
Es realmente una pena porque como ven en las fotos del antes y despues, era algo imponente digno de ser visto.
Buscando en Internet, encontre de donde salen los nombres de los tornados, tormentas, huracanes, etc. Aca se los agrego ya que es muy interesante:
Desde el 1 de junio hasta el 30 de noviembre de cada año, es temporada de ciclones en el Caribe. Los meteorólogos se encargan de bautizar a estos fenomenos, pero no lo hacen al azar ni eligen el nombre que más les gusta. Lo toman de una lista que la Organización Metereológica Mundial (OMM) elabora cada seis años. Normalmente, es el Centro Nacional de Huracanes de EEUU, en Miami, el que hace el seguimiento de las tormentas, da la voz de alarma cuando una de ellas se ha convertido en huracán y le pone el nombre que le corresponde según la lista de la OMM. A partir de ese momento, todos los medios de comunicación de la zona informan sin parar sobre el ciclón. Cada año, hay un nombre de huracán por cada letra del abecedario. Cuando un ciclón es especialmente destructivo, como por ejemplo lo fue Mitch, ese nombre ya no se vuelve a utilizar. Los nombres de hombres y mujeres para los huracanes se usan desde 1979, pero la costumbre de identificarlos para informar mejor sobre ellos, y para recordarlos con facilidad, viene de siglos atrás. Hasta finales del XIX, la costumbre era llamarlos según el santo del día en que resultaban más destructivos, y hasta mediados del siglo XX se usaron sólo nombres de mujer. Sea a través del nombre del santo del día, de mujeres o de hombres, la práctica de personalizar los huracanes va más allá del afán de los meteorólogos de informar con claridad sobre el peligro de los vientos. Los hombres buscan el consuelo ante una tragedia contándosela a sí mismos y a las generaciones venideras, como si el peligro se pudiera conjurar a través del relato de lo sucedido. Como si a través del nombre se pudiese culpar a alguien de la catástrofe.

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